Un quiebro se hace verso en la mañana.
Una mujer suspira
bajo el blanco lienzo de su cuerpo.
Por un instante, callada entre media sonrisa,
brillando bajo el tibio lirio de su garganta.
Una caricia se despierta en la mañana
cuando nace el aire,
donde crece el alma,
en el suave amor que la acontece,
en la brisa azul que la acompaña.
Por un instante, no sabe
a qué jugar cuando lo encuentra
en los fríos dedos que se escurren,
que lo escurre y lo alcanza antes de que caiga.
Por un instante lo besa,
por un instante lo guarda.
Por un instante lo pierde, lo arroja,
lo anula y lo mata.
Suena el pájaro cantando
en el filo de su ventana.
Por un instante lo observa
con la ternura que empapa el pecho
de amapolas desangradas.
Entonces sale volando, libre,
hasta el umbral de una luna en llamas.
Tenue y enigmático, sin embargo me gusta mucho la cadencia delicada y de sonatina que posee.
ResponderEliminar¡Buen Día, pues!💎